LOS ORIGENES DE LA SOCIOLOGIA
1.1 EL ORIGEN DE
LA SOCIOLOGÍA
1.1.1 La Sociedad Europea a Fines del Siglo
XVIII y Principios del XIX
El nacimiento de la sociología (como una
ciencia de lo social) lo podemos ubicar a fines del siglo XVIII y principios
del XIX. Nace en Europa como respuesta de los intelectuales para explicar los
cambios que se presentaron en esa parte del mundo, tanto en lo económico como
en lo político y social. En esta época el modo de producción capitalista, que
se gestó en el seno del feudalismo, empezó a predominar sobre las formas de
producción precapitalistas; ya que tanto la artesanía como la manufactura se
vieron imposibilitadas a competir con el avasallador desarrollo de la gran
fábrica capitalista, al grado de desaparecer paulatinamente. Del mismo modo, se
intensificó el dominio económico de la ciudad sobre el campo, que provocó la
desaparición de gran parte del campesinado inglés y el cambio radical de la
estructura profesional, pues la población agrícola se incorporó poco a poco en
las diferentes ramas de la industria. Desde aquí cuando las grandes ciudades se
convierten en centros industriales como resultado de la Revolución Industrial.
Al mismo tiempo que se experimentaban estos cambios en la estructura económica
y social, en la política la burguesía desplazó del poder a la vieja nobleza
feudal. En efecto, como una consecuencia de su poder económico, para esta clase
era imprescindible asumir el poder político del Estado, ya que sólo así se
podría tener una sociedad acorde con sus intereses. El discurso político que
sirvió para justificar la consolidación de la burguesía como clase dominante
fue el Liberalismo. Esta doctrina se basa en la idea de la expansión
interminable de la prosperidad económica, gracias a la competencia y a la
perpetuidad del proceso progresivo. "La economía liberal, es decir el
Capitalismo predicaba de hecho sobre el fundamento del perpetuo crecimiento del
movimiento expansivo incesante".1 De ahí que el liberalismo, ideología que
pregona la libertad del individuo y de la propiedad privada, se convierta en su
más acabada del pensamiento burgués, pues sus principios políticos ajustaban plenamente
en las aspiraciones que demandaba esta clase social, a saber: 1. La limitación
del poder estatal como garantía de la libertad del individuo, pero al mismo
tiempo protector de la propiedad privada de los individuos. 2. La sujeción de
los gobernantes a la ley. 3. La democracia representativa que garantizaba la
participación de los individuos en los asuntos públicos. 4. La existencia de la
división de los poderes del estado. 5. La no reelección de los gobernantes,
garantizando la sucesión regulada en el poder.
Con estas ideas
de libertad en lo económico en lo político, la burguesía que pudo consolidarse
como la clase dominante del capitalismo, comenzó a reclamar para sí privilegios
sociales: derecho de propiedad, disposición de los mejores bienes sociales, libertad
de empresa y de comercio, protección de las leyes y, consecuentemente, del
estado. En una palabra, para ellos: ... la mejor manera de que los gobernantes
promovieran el bien de la nación consistía en que se aplicaran a cumplir sus
propias obligaciones legítimas y dejaran al capital encontrar por sí mismo sus
canales más lucrativos; asimismo, que permitieran a los bienes a adquirir su
justo precio, a la industriosidad y la inteligencia su premio natural, y a la
ociosidad y la estupidez su correspondiente castigo; que mantengan la paz,
cuiden la propiedad, aminoren los gravámenes de la ley, y cuiden que en todos
los departamentos estatales rija una estricta economía. Bastaba que el gobierno
cumpliera con todo esto para que el pueblo se encargara de cumplir con todo lo
demás.
3 1.1.2 La
Urbanización de la Vida Social
La nueva
estructura económica y social trajo como consecuencia del desarrollo de la vida
en las ciudades, en donde se incrementaba el establecimiento de industrias,
centros comerciales, y también se daban las contradicciones que el propio
capitalismo engendraba. En efecto, en contraste con la riqueza y privilegios
que alcanzaba la burguesía, existía un número cada vez más grande de pobres e
indigentes. Y dado que en la ciudad del centro de la vida social, el ambiente
que en ellas imperaba mostraba, en toda su magnitud, la diferencia entre los
distintos sectores que la componían. Al respecto, Eric J. Hobsbawnos dice: En
la ciudad, ya no era sólo que el humo flotara continuamente sobre sus cabezas
(de quienes las habitaban) y que la mugre les impregnara, que los servicios
públicos elementales: suministros de agua, sanitarios, limpieza de las calles,
espacios abiertos, etcétera, no estuvieran a la altura de la emigración masiva
a la ciudad, produciendo así, sobre todo después de 1830, epidemias de cólera,
fiebres tifoideas y un aterrador y constante tributo a los dos grandes
aniquiladores urbanos del siglo XIX: la polución atmosférica y la del agua, es
decir, enfermedades respiratorias e intestinales. No era sólo que las nuevas
poblaciones urbanas, a veces totalmente desconocedoras de la vida no agraria,
como los irlandeses, se apretujaban en barriadas obreras frías y saturadas,
cuya contemplación era penosa... Aquí la vida del pobre, fuera del trabajo,
transcurría entre hileras de casuchas, en las tabernas baratas e improvisadas y
en las capillas, también baratas e improvisadas donde se solía recordar que no
sólo de pan vive el hombre. Era mucho más que todo esto: la ciudad destruyó la
sociedad, "no hay ninguna otra ciudad en el mundo donde la distancia entre
el rico y el pobre sea tan grande o la barrera que los separa tan difícil de
franquear, escribió un clérigo refiriéndose a Manchester. Hay mucho menos
comunicación personal entre los dueños de una hilandería y sus obreros entre el
sastre y sus aprendices, que entre el duque de Wellington y el más humilde
jornalero de sus tierras." La ciudad era un volcán cuya erupción los
aterrorizaba. 3 Carr, E.H. : La nueva sociedad,
Para sus
habitantes pobres, la ciudad era más que un testigo presencial de su exclusión
de la sociedad humana: era un desierto pedregoso, que a costa de sus propios
esfuerzos tenían que hacer habitable.4 Estas graves diferencias sociales no
tenían una explicación lógica y coherente. Los sectores ilustrados de la época
se preocuparon por proporcionar explicaciones de los problemas que más
aquejaban a la sociedad mostrando sus dimensiones con lujo de detalle pero sin
analizar las causas que los provocaban.
1.1.3 Las
Primeras Investigaciones Sociales
Era así como, en
el primer tercio del siglo XIX, en Inglaterra y Francia se fundaron sociedades
de investigación estadística, las cuales se encargaron de realizar censos sobre
población, particularmente en los sectores pobres a fin de obtener datos
fehacientes del número de indigentes en cada una de las ramas de la actividad
productiva. Estas investigaciones, que tenían un carácter eminentemente
empírico, al dar cuenta de la situación social prevaleciente provocaron
diversas reacciones: por un lado los gobiernos de Inglaterra, Francia y otros
países crearon legislaciones de protección social a consecuencia de diversos
movimientos de trabajadores, como el movimiento cartista en Inglaterra; por
otro lado, aparecieron filántropos sociales como Robert Owen, Charles Fourier y
Saint-Simón, quienes propusieron diversas formas de organización social para
solucionar las condiciones de los sectores pobres y marginados. De estos
filántropos sociales fue Saint-Simón quien propuso que el conocimiento social
debía ser un conocimiento no sólo empírico sino científico, que debía
construirse con rigurosidad, conformándose en una ciencia específica de lo
social o del hombre. Y es a partir de las inquietudes y propuestas de
Saint-Simón que Augusto Comte, su discípulo, inicia sus investigaciones y funda
la sociología como una ciencia particular y específica. De hecho, muchos de los
postulados comtianos retoman las ideas sansimonianas. Separación de lo social y
lo económico Desde el comienzo, los problemas sociales eran explicados más por
la Economía Política que por una ciencia específica de lo Social, por lo que
una de las tareas de Comte fue separar la economía de lo estrictamente social.
Esta era "la primera condición para el surgimiento de una ciencia sociológica".5
Esta separación entre lo económico en lo político trajo consigo que la
Sociología comtiana y más tarde la sociología en general, "se limitará a
los hechos del orden social existente y, aunque sin rechazar la necesidad de la
corrección y el mejoramiento, excluyera todo impulso que tienda a derrocar o
negar el orden (del sistema económico prevaleciente)"6 . Esto trajo como
resultado una sociología positiva apologética y justificadora (del
capitalismo”. Y aún cuando Augusto Comte no logró "caracterizar y definir
el método que se aplica al estudio de los hechos sociales"7 -que más tarde
trataría de elaborar Emilio Durkheim, como la segunda condición para conformar
una ciencia social específica- lo cierto es que a él se le otorga el mérito de
fundar la sociología.
1. Explica los cambios sociales que se
sucedieron a consecuencia de la Revolución Industrial y del desarrollo urbano.
2. ¿Cómo fueron las primeras investigaciones
sobre los problemas sociales a principios del siglo XIX?
3. Por qué fue
importante el Liberalismo en el desarrollo del capitalismo?
4. ¿Cuáles
fueron las condiciones que permitieron la aparición de la sociología como una
ciencia social autónoma?
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